Gregorio Arzoz

Una de las figuras más importantes de la veterinaria española, y a la vez, desconocida para la mayoría, es el navarro Gregorio Arzoz Jiménez. Se trata de unos de los primeros científicos veterinarios españoles.

Nació en 1842 en Morentín (Navarra), cerca de Estella. Cursó sus estudios en la Escuela de Madrid, obteniendo el título en 1867. Ejerció primero en Obanos, a pocos kilómetros de Puente la Reina, para trasladarse después a Pamplona, desempeñando los cargos de inspector provincial y municipal veterinario y subdelegado de la capital.Casado con Gregoria Maeztu no tuvo hijos.

"Antes que ningún veterinario español, estudió Arzoz los más importantes progresos científicos de los mejores autores franceses e italianos, como Bouley, Chauveau, Arloing, Nocaut, Levi, Perroncito, etc.", y fue el primero que practicó en España la vacunación "con virus atenuados" del carbunco (1882 – 1883) y el mal rojo del cerdo (1889). Por tales trabajos el Rey Alfonso XII le otorgó el título de caballero de Isabel la Católica. "Asimismo fue uno de los primeros en emplear la tuberculina y maleína, cuando todavía no se enseñaban estas cosas en nuestras Escuelas".

Tomó parte muy activa en la organización y celebración del Congreso Nacional de Veterinarios celebrado en Madrid en 1883. Estos fueron los elogios que merecieron sus intervenciones: "Ya la Europa entera le conoce; el Presidente de la Asociación Navarra; el director del Monitor, el primer discípulo del eminente Pasteur; el elogiado por Mr. Chamberland, el preferido por la Diputación de su provincia, el agraciado por S.M. con la gloriosa cruz de Carlos III, había de hablar y de pensar como correspondía a su talento. Cada palabra ha sido una sentencia. Cada frase un discurso. El Sr. Arzoz ha puesto el sello a su grandeza y ha terminado de acreditar su genio en el Congreso Nacional. ¡Gloria a los navarros!".

Como se ha visto, intervino en la creación de Asociación Científico – Veterinaria de Navarra en 1880, de la que fue su primer secretario. También tomó parte en el desarrollo del movimiento asociativo iniciado en Zaragoza en 1891 por Alejandro Elola y Cajal, colaborando "en la celebración de las asambleas de Tafalla y Pamplona", y organizando "a los Veterinarios navarros en sociedad de defensa". Asimismo, fue el impulsor y primer Presidente del Colegio de Veterinarios de Navarra, creado el 2 de diciembre de 1899.

Escribió numerosos artículos en la prensa profesional de la época, como el "Informe sobre las enfermedades epizoóticas contagiosas que con más frecuencia se presentan en la provincia de Navarra". Y dirigió dos revistas publicadas en Pamplona, "El Monitor" (1880 – 1884), y "La Veterinaria Regional" (1900 – 1904).

Falleció en Alza – hoy barrio de San Sebastián (Guipúzcoa) –, el 24 de noviembre de 1915, donde se había trasladado para curarse de su enfermedad. El riojano Marcelino Ramírez, con motivo de su fallecimiento, ya apuntaba el olvido hacia el que "durante medio siglo fue el ídolo de los veterinarios navarros", y que continúa 90 años después.

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