Primeros veterinarios navarros

La Escuela de Veterinaria de Madrid inició sus actividades en 1793. A partir de ese momento todos los que cursaron sus estudios en aquel centro recibieron el nombre de veterinarios, frente al título de albéitar, cuyo examen se realizaba por pasantía.

Por tanto, el primer veterinario navarro fue Antonio Agustino Alcatarena, hijo de Andrés y Polinia, "natural de Pamplona, su religión C.A.R., su edad 21 años, sus señales color moreno claro, algunos oyos de biruelas (sic), largo de rostro, nariz regular, una cicatriz en la frente, ojos rubios, pelo negro claro, su estatura 5 pies". Ingresó en la Escuela "en Clase de Paisano" el 27 de Mayo de 1804, obteniendo el título el 18 de Setiembre de 1808.

En 1814 comenzó sus estudios Fermín Ibáñez Ezcarte, natural de Pamplona, de 19 años de edad y herrador de profesión. Esta es su descripción: "5 pies y 1 pulgada de estatura, pelo castaño oscuro, cejas iguales, ojos pardos color trigueño, nariz regular, algo cerrado de barba con una cicatriz al lado izquierdo del ojo". Finalizó la carrera en 1817.

Pero el nombre más habitual entre los profesionales de la medicina animal navarra fue el de "mariscal de forja". Así se denomina a Pedro de Olorón y a Pedro de Miranda, aunque en la mayor parte de los documentos, como este de 1406, se refieren sólo a "Pedro, mariscal de forja del rey, reconoce haber recibido de Huillart le Clerc, recibidor general de los Cofres del rey, 9 libras y 6 sueldos por medicinas para los animales del rey".

En 1832 se graduó Francisco Berrogaray Lindar, de Elizondo, al año siguiente Sinforiano Elías Drendariana, de Pamplona, y en 1843, su paisano Tirso Davia Lurvé.

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