3. Asociacionismo científico - veterinario en Navarra (continuación)
Días después se nombraron los vocales agregados: Juan Monasterio, subdelegado de Pamplona, Nicomedes Aristizábal, de Estella, Laureano Pérez Ajarnaute, de Tafalla y Simón Irure, de Aoiz.
Entre los artículos del reglamento, publicado por las dos revistas profesionales de la época, se pueden destacar los siguientes artículos:
Leoncio F. Gallego, director de la revista La Veterinaria Española, publicó un artículo criticando este reglamento, aunque concluyó, "pero, entretanto, séanos permitido desear que la Asociación científico – veterinaria de Navarra, no aspire a vivir la vida de los gremios, pecado moral y legal en que incurrieron todas las asociaciones de carácter local y que ocasionó siempre la muerte de todas".
Pero hubo continuas disputas entre la Asociación Navarra y La Veterinaria Española. El principal motivo de este enfrentamiento fueron las experiencias de la vacunación contra el carbunco llevadas a cabo por Gregorio Arzoz. Así, Leoncio F. Gallego y los catedráticos de la Escuela de Madrid, representados por Braulio García Carrión y Santiago de la Villa, se mostraban muy beligerantes y contrarios a las teorías microbianas de Pasteur, ya que creían que con los ensayos profilácticos sólo se conseguiría propagar la enfermedad. Juan Monasterio, defendido desde las páginas de esta revista, era fuertemente criticado por la "rival" Gaceta Médico – Veterinaria. Su director, Rafael Espejo del Rosal, fue nombrado "socio honorario" de la asociación navarra, y era firme defensor de la vacunación contra las enfermedades infecciosas.
Para hacerse una idea de la situación, esto es lo que publicaba la Gaceta Médico – Veterinaria el 14 de enero de 1884, casi cuatro años después de iniciada la polémica: "Jamás ha visto el Sr. Gallego más que con indignación profunda la aparición de un periódico, la constitución de nuevas asociaciones. Todo lo nuevo le molesta, y es porque cree que él, él solo ha de ser dueño y señor de la veterinaria; él solo ha de vender su periódico y realizar el negocio miserable de algunas pesetas, no a título de ilustración, sino a razón de horribles odios, de repugnantes diatribas, de las que ha querido hacer solidaria a la clase".
En 1881, formaban parte de la Junta directiva de la Asociación Navarra, Pedro Mutuberría y Cruz Iriarte. En junio de 1884 presidía Gregorio Arzoz, actuando como secretario Simeón Anaut, que vuelve ser el máximo responsable al año siguiente. Su puesto en la junta anterior lo ocupa Gregorio Garjón. En esta asamblea se explican las causas de la desaparición de "El Monitor", puesto que, ante la falta de fondos, se acordó que era preferible dedicar los recursos económicos a combatir el intrusismo. También el señor Dornateleche explicó el origen de la Asociación: "La destrucción del intrusismo en Navarra fue la palabra mágica que atrajo a la mayor parte de los profesores navarros a formar parte".
En 1886, se podía leer en el editorial de despedida de la revista La Alianza Veterinaria de Játiva: "El Monitor de Pamplona, órgano de una distinguida Sociedad Veterinaria, dejó de publicarse por falta de pago en las suscripciones, y obsérvese que este periódico fue el primero que en España consignó la importancia de los trabajos de M. Pasteur sobre la profilaxis del carbunco".
